¿Has contemplado alguna vez la desaparición de la noche? Muy poca gente se da cuenta siquiera de cosas que suceden cada día. ¿Has visto alguna vez la llegada del atardecer? ¿La media noche con su canción? ¿La salida del sol y su belleza?
Nos comportamos casi como ciegos. En un mundo tan hermoso vivimos en pequeños pozos, en los pequeños pozos de nuestras propias miserias. Es algo familiar, así que si alguien quiere sacarte de allí, luchas. No quieres ser sacado de tu miseria, de tu sufrimiento. De otra forma hay tanto gozo alrededor, que sólo tienes que estar consciente de él y convertirte en un participante, no en un espectador.
La filosofía es especulación, el Zen es participación. Participa en la noche que se va, participa en el atardecer que llega, participa con las estrellas, participa con las nubes; haz de la participación tu estilo de vida y toda la existencia se volverá un gozo, un éxtasis. Nunca podrías haber imaginado, nunca podrías haber soñado con un universo mejor.
La vida es un momento para celebrar, para disfrutar. Haz de ella diversión, celebración y entonces entrarás en el templo. El templo no es para los que tienen caras largas; nunca ha sido para ellos. Mira la vida: ¿Ves tristeza por alguna parte? ¿Has visto alguna vez un árbol deprimido? ¿Has visto un pájaro ansioso? ¿Has visto algún animal neurótico? No, la vida no es así en absoluto. Únicamente el hombre se ha equivocado en algún momento porque piensa de si mismo que es muy listo, muy sabio. Tu astucia es tu enfermedad. No seas demasiado sabio. Acuérdate siempre de parar; no vayas al extremo. Un poquito de locura y un poquito de sabiduría es bueno y la combinación correcta te hace un Buda.
Osho I Celebrate Myself Chapter 4













