Monday, November 20, 2006

Aquí no se escribe de feminismo, ni de problemas políticos ni de arte. Estas letras están arraigadas en un solipsismo inmaculado producto de una adictiva conveniencia con el yo. No existe el deseo por las dicotomías, las separaciones y divisiones. Al menos en apariencia.

Escribir y pensar en la probabilidad de “pensar” algo nuevo es morir ahogado en el delirio del “yo”. Ni Borges, Nietzsche, Derrida y sus derivados lo hicieron. Es la mascarada en la escritura… hasta el mismo tao como libro es una aberración.

La verdadera educación es la del no-yo. Sentir la arrogancia del nombre y la firma denota una peculiar ignorancia. Afirmar nuestro anonimato hacia el infinito es un acto de alta jerarquía espiritual.

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