Saturday, January 30, 2010

eSpiral 26 on. line.

Estoy super contenta. Ya son 26 números de eSpiral.

www.revistaespiral.org




Yujuyeahhhhhhhhhh. A celebrar.



5to aniversario. Próximamente!

Monday, January 25, 2010

Tuesday, January 19, 2010

amo todo


amo al universo entero




salud.

Tuesday, January 12, 2010



01. “La caridad como momento fashión”



La pseudo- protección al marginado se ha vuelto tema de televisión. También de marketing y farándula. La virtud se pone en exhibición a través de la pantalla: estrategia de publicidad individual que asume al protagonista de la bondad; en una capsula de coqueteo incesante entre el vaivén silencioso del estrellato cotidiano y un neo-narcisismo cibernético. Ya no son sólo las esposas, de los grandes funcionarios, las que promocionan su bondad públicamente, tomándose fotografías y videos en el momento exacto en que se abre su corazón ante la fragilidad del marginado. Ahora, también son mecanismos de autopublicidad para cualquier ente farandulesco que quiera incrementar su rating y comercialización en la industria cultural: actrices amamantando niños en África, cantantes regalando sus pertenencias a los hambrientos, así como el incremento insaciable de fundaciones que ayudan “sin utilidad alguna”.

Osea: donando lo que les sobra, o bien, para evadir impuestos. Ninguno de esos individuos sería capaz de despojarse de sus millones de dollares y quedarse en la calle; como esa historia que relata Marcel Showb en vidas imaginarias: un rey decide tirar todo a la basura y convertirse en un cínico vagabundo, burlándose de sus lujos y pertenencias. En cambio aquí, la bondad genera ganancias. También adeptos. La imagen del bien genera una serie de simulacros que genera grandes negocios.

No obstante, se observa claramente que, el número de marginados se incrementa. Las fundaciones también. El ego de los caritativos se expande; limpian sus culpas: hay un remordimiento implícito en esa caridad. Por eso limpian su imagen. Bien lo observa Pierre Guiraud en la semiologìa: La noción de imagen es uno de los conceptos claves de nuestra cultura. Todos tienen la suya: los actores, los hombres políticos, las mujeres de mundo.

Pero ahora no sólo se conforma con cultivar la imagen. Hay que sumarle la bondad mediante el acto caritativo. Ser un (a) Teresa de Calcuta en el monitor. Ya no existe ese dar y no esperar nada a cambio que tanto aconsejaban los monjes zen. Mucho menos la caridad como silencio. El dar ahora consiste en aparecer en primera plana y gozar de la caridad como momento fashion. Nuestra ignorancia reduccionista se incrementa intensamente, cada vez estamos más alejados unos de otros. Y si nos juntamos –algunas veces- es por utilidad. Aristóteles dice que hay tres clases de amistad: por interés o utilidad, por placer y la “amistad perfecta, la de los hombres de bien y semejantes en virtud, porque éstos se desean igualmente el bien”. La primera predomina en la actualidad.

02. El contacto como simulacro del amigo.

En Internet abundan los discursos respecto a la palabra amigo. Las plataformas sociales incrementan esta pseudo-relación con la otredad. La importancia de la persona se mide en torno a su habilidad para relacionarse públicamente. Es decir, gestando una actitud astuta para generar amistades que han de generar cierta utilidad, para negocios discretos que permanecen antes de crear cualquier vinculo. Suena funesto, pero es una realidad.

Surge el contacto como simulacro del amigo. Y de esta manera, el amigo va perdiendo valor, porque las relaciones se encuentran redimidas ante la visión funesta del capital: la aceleración del tiempo, en una inmersión total de hostilidad hacia el presente, es decir, hacia lo inmediato de la vida: lo que no vale nada. Más aún: el querer brindar una amistad desinteresada es un acto insólito en un mundo en que el tiempo no alcanza para nada.

No es en efecto, solamente buscar la amistad para satisfacer necesidades comerciales: también se ponen en balanza otro tipo de cualidades públicas para poder crear el acercamiento, tales como el capital intelectual –en el caso de los círculos de los letrados- y otra serie de factores que intervienen de una u otra forma en la consolidación de la imagen. En las redes sociales se aceptan amigos o comentarios que no dañen la impresión publica que se trata de dar ante los demás. Inclusive se pone en evidencia esa primera “impresión” que consiste en mercantilizar toda una serie de cadenas que han de afirmar o derribar ese imaginario.

La primacía de la palabra contacto sobre la palabra amigo es un fenómeno evidentemente reciente. Arthur Danto cuando hablaba de la muerte del arte, decía que muchas cosas se mueren pero el lenguaje las sigue nombrando. En relación a la palabra amigo sucede algo semejante: Hay muchos contactos pero se les nombra amigos; aunque estos últimos tienden a desaparecer. Está naciendo un yo más egoísta que el de siglos anteriores. La correspondencia es un buen ejemplo de ello. En épocas anteriores escribir una carta presuponía cierta amabilidad y poeisis implícita; ahora es común que ciertos mensajes de correo electrónico queden en el olvido, ante los tumultos de correspondencia innecesaria que recibimos. Son pocos los que aún cultivan la dicha de poder mantener el envío de cartas periódicamente, sin caer en la tentación que dan los mensajeros instantáneos. Tanta proximidad arruina la amistad, el silencio y la poesía. ¿Quién no ha experimentado el hartazgo que produce el exceso de contactos en los mensajeros electrónicos?

Se percibe claramente que, es importante reconfigurar nuestra forma de relacionarnos con la otredad. Cultivar la amistad, el silencio y la poesía, a la manera del sabio. Hay que volverse a encontrar con el amigo en el silencio sin utilidad alguna; Fung Yu Lan citando a los taoìstas arroja lo siguiente: Hablar con alguien que ha dejado de pensar en palabras no es hablar con palabras. En el Chuag Tse se afirma que dos sabios se reunieron sin hablar una sola palabra, porque “cuando sus miradas se encontraban, allí estaba el Tao”.

En otras palabras, se elige un buen amigo cuando se es capaz de permanecer ciertas temporadas en silencio. Cuando no existe la competencia –otra actitud funesta del capital- como intervalo entre sus intercambios de vida, y cuando se tiene la convicción de seguir manteniendo una correspondencia poética. Más aún: cuando se genera la retroalimentación sin el juicio de por medio. En la ruina y en el fracaso, al final de todo, así es el flujo natural de la vida, como las ondas de luz: Fluyen de arriba hacia abajo en la continuidad infinita.





Referencias /jiji/

Paz, Octavio. La llama doble. Amor y erotismo. Seix Barral.
Giraud, P. La semiologìa
Fung Yun Lang

Tuesday, January 05, 2010

Fausto me dice "Kala", y Octavio Paz dice que significa lo temporal para los hindues.

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