Monday, July 23, 2007

Algunas veces sucede que te vuelves uno, en algunos raros momentos. Observas el océano, lo tremendamente salvaje que es y de repente, olvidas tu división, tu esquizofrenia, te relajas. O, caminando por los Himalayas, viendo la nieve virgen de las cumbres de los Himalayas, de repente te rodea una quietud y no es necesario que seas falso, porque no hay otro ser humano ante el cual ser falso. Te sientes en armonía. O, escuchando una hermosa música te haces uno. Siempre que en cualquier situación te vuelves uno, una paz, una felicidad, una bendición te rodea, surge en ti: te sientes pleno. No es necesario esperar estos momentos: estos momentos pueden convertirse en tu vida natural. Estos momentos extraordinarios pueden volverse momentos ordinarios. Este es todo el esfuerzo del Zen. Tú puedes vivir una vida extraordinaria dentro de una vida ordinaria: cortar la madera, preparar la leña, llevar el agua del pozo; puedes estar tremendamente en paz contigo mismo. Limpiar el piso, preparar la comida, lavar la ropa... Puedes estar perfectamente en paz, porque el tema en su totalidad tiene que ver con llevar a cabo tu acción de forma total, disfrutando, gozando con ello.


Osho Dang Dang Doko Dang Chapter 3



Saturday, July 14, 2007

Wittgenstein, Heidegger y la reificación del lenguaje' , por Richard Rorty

Resumiendo, si no hubiese objetos, si el mundo no tuviese sustancia, si no hubiese una «forma inalterable del mundo», [xvi] entonces el sentido no sería determinado, y no seríamos capaces de formar nuestras imágenes del mundo, y sería imposible la descripción. Así pues, la condición de la posibilidad de la descripción debe ser ella misma indescriptible. Por citar argumentos paralelos, Platón llegó a la conclusión de que las condiciones de posibilidad del mundo material deben ser inmateriales, y Kant a la conclusión de que las condiciones del mundo fenoménico deben ser no fenoménicas.
El último Wittgenstein desechó la idea de «ver hasta el extremo del lenguaje». También desechó toda la idea del «lenguaje» como un todo limitado que tenía condiciones en sus extremos exteriores, así como el proyecto de una semántica transcendental -de encontrar las condiciones no empíricas de posibilidad de la descripción lingüística. Llegó a reconciliarse con la idea de que el que un enunciado tuviese sentido dependía realmente de si otro enunciado era verdadero -un enunciado acerca de la práctica social de las personas que utilizaban las marcas y ruidos que componían ese enunciado. Con ello llegó a reconciliarse con la idea de que no había nada inefable y de que la filosofía, al igual que el lenguaje, no era más que un conjunto de prácticas sociales expandibles indefinidamente, y no un todo limitado cuya periferia podía «mostrarse». En la época del Tractatus había pensado que la unión de los problemas filosóficos constituía un todo semejante, y que él había resuelto todos estos problemas de golpe sacando las consecuencias del enunciado que -decía- «resumía todo el sentido de [su] libro»: «lo que puede decirse, puede decirse con claridad, y de lo que no podemos hablar debemos guardar silencio». [xvii] Consideró a la filosofía como una disciplina coextensa con la investigación de la posibilidad del sentido, una investigación que culminaba en el descubrimiento de lo inefable.

Friday, July 13, 2007

Silencio.

La energía total ha tomado posesión de ti. Tú has sido poseído, tu ya no eres mas, lo es la totalidad.

En este momento, así como el silencio entra en ti, tu puedes entender su significado, porque es el mismo silencio que Gautama Buda experimentó. Es el mismo silencio que experimentó Chuang Tzu, Bodhidharma o Nansen... El sabor del silencio es el mismo.

Los tiempos cambian, pero la experiencia del silencio, la alegría permanece igual. Esa es la única cosa con la que tu puedes contar, la única cosa que nunca muere. Es la única cosa que tu puedes llamar tu verdadero ser.

Osho Zen: The Diamond Thunderbolt Chapter 1

Wednesday, July 04, 2007

Me instalo solo, en un café; vienen a saludarme; me siento rodeado, solicitado, halagado. Pero el otro está ausente; lo convoco en mí mismo para que me retenga al margen de esta complacencia mundana, que me acecha.Apelo así a su "verdad" (la verdad de la que él me da la sensación) contra la historia de seducción en la que siento deslizarme. Hago responsable a la ausencia del otro de mi mundanidad: invoco su protección, su regreso: que el otro aparezca, que me retire, como una madre que viene a buscar a su hijo, del brillo mundanal, de la infatuación social, que me restituya "la intimidad religiosa, la gravedad" del mundo amoroso.
(X... me decía que el amor lo había protegido de la mundanidad: camarillas, ambiciones, promociones, poderes: el amor había hecho de él un desecho social, de lo que se regocijaba).

R.Barthes, Fragmentos de un discurso amoroso.

Tuesday, July 03, 2007

La gente tiene miedo, tiene mucho miedo de aquellos que se conocen a sí mismos. Ellos tienen un cierto poder, una cierta aura y un cierto magnetismo, un carisma que puede sacar fuera de sus prisiones tradicionales a la gente joven y vital...

El hombre iluminado no puede ser esclavizado: esta es la dificultad. Y no puede ser encarcelado... Cada genio que ha conocido algo de lo interior, va a ser, con seguridad, difícil que sea dominado. Será una fuerza preocupante. Las masas no quieren ser perturbadas aún cuando puedan estar en la miseria. Están en la miseria pero están acostumbradas a ella y cualquiera que no sea miserable parece un extraño.

El hombre iluminado es el extraño más grande el mundo. Parece como si no perteneciese a nadie. Ninguna organización lo puede confinar ninguna comunidad, ninguna sociedad, ninguna nación.

Osho The Zen Manifesto: Freedom from Oneself Chapter 9

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