Thursday, August 30, 2012


ACERCAMIENTO

Vienes comes nadas sueñas lees

Corres a veces detrás del claro ilimitado por qué de tus

          Acciones

Te preguntas a veces de dónde vienes tan solo

Correctamente vestido e ilegible según el aspecto de la

       Canción

En la hora incomoda y pesada de tu sueño

 

Te preguntas a veces que pasará mañana

Bañado en el licor sagrado de los aires ceñidos entre las

        Tierras

 

Jamás te has preguntado lo que eres

En este instante que no sabría esperar tu respuesta y huye

 

[…]

 

TRISTAN TZARA

Sunday, August 19, 2012

chocolatinas


Somos una civilización de esquemas mentales y de lenguaje. Nos movemos entre cuadraturas e ideologías que van impregnando, poco a poco, todo el cuerpo. Inventamos un ritmo. Nuestra sensibilidad íntima crea mundos materiales y sensibles, y pocas veces, damos entrada a lo imposible o milagroso. Si por ejemplo, pensamos que el concepto de lo masculino es cruel, tenemos una relación con lo masculino desde la crueldad, y por ende, seguimos cultivando más crueldad. Nosotros mismos somos los dibujantes siniestros de esa representación fenoménica; representación que tal por cual,  ya la sabemos desde hace bastantes siglos. No hay ideología que sea más verdadera que otra, ni discurso que sea más claro que otro, o en su contrario: falso. Nuestras palabras crean nuestra identidad. Aquí, la cuestión radica –o radicaría, sería lo ideal-, en identificar la resonancia o frecuencia de esa corporalidad que estamos cincelando, así como prestar atenciòn a la  mundanidad que estamos inventando en espacio y tiempo. Ritmo y no estructuras gramaticales. Energías, no lógicas.

 Mi mundo se identifica con la belleza, como ideal. No obstante, estoy alerta, cuando los discursos trágicos de apoderan de mi psique; o cuando, por apariencia de la nada, me contamino en algún espacio infiltrado bajo esos recursos lingüísticos-sonoros decadentes. Esto es fácil de explicar: los de la geografía A, llamémosle el Café A, se identifican con cierto orden discursivo; todas sus palabras retumban en su cerebro, luego salen de la boca, tratan de comunicarse, discuten. Vibran. Y aquí la sorpresa: esa resonancia, o sonoridad, bordea la invisibilidad de los espacios. Entonces, es fácil detectar el phatos oculto de los lugares, las localidades infectadas de tragedia o  comedia. Las localidades más allá del bien y del mal. Las localidades etéreas. En pocas palabras: los espacios decadentes cansan.

Crear espacios etéreos y luminiscentes presupone felicidad. Imagínese usted, querido lector, los espacios contaminados por ansiedad o estrés. Hecho: son similares a laberintos del inframundo. Luego, algún enunciado que denote ese terror. Nulo de narrar.

 Imaginaré el café anti-B con sonoridades ultra-metafísicas y agnósticas. Un espacio poético, al modo de Bachelard.  Una localidad donde todos sus habitantes, practican cierta ecología mental, y sólo pueden pronunciar palabras amorosas, palabras amorosas encarnadas en el cuerpo.


Un buen ejercicio, para tiempos revolucionarios, o para aquellos que aspiran a la revolución, sería pensar, pensar, pensar y  afirmar. Mucha armonía y serenidad en el multiverso. No replicar la decadencia de los noticieros, y mucho menos de los sucesos inarmònicos de la sociedad.



pd. Los espacios no están vacios.

Friday, August 17, 2012

Soy nada, y no tengo nada. ¡Vamos a pasear!


Es extraño como algunas comunidades no aceptan el silencio y la sencillez. Piden a gritos un gran discurso sobre la inteligencia de uno, otro sobre el capital cultural, y de contactos que  posee uno. Y otro, y otro, y otro,  sobre los logros materiales.

Thursday, August 09, 2012

r e l i g a r e

Soy una mezcla extraña de budismo, taoìsmo, hinduìsmo y cristianismo primitivo.

Sì, me interesa lo sagrado.

r e l i g a r e

M. Heidegger.

"Lo permanente lo instalan los poetas".

Monday, August 06, 2012

En la belleza de una tarde nihilista.

Hoy en la tarde nihilista, mientras medito, y encuentro la certeza de que no me interesan los altares, ni los homenajes, los títulos o reconocimientos. Me reconcilio con la afirmación de lo sencillo, lo invisible y lo pequeño. Me interesa la alegría del atardecer, la alegría de la ciudad, la sonrisa desinteresada de los universos. Me interesa construir una muerte serena. Eso, es lo poco que me interesa.



Todos los días luminiscentes e infinitos.



Buenas tardes a todos.

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