Wednesday, November 14, 2007

Sé que lo mejor es escribir cuando exploto. Recordar todos esos pasajes literarios en los que oscilo de callejón en callejón, de histeria a sonrisa, de maldición a éxtasis, de mi a usted. Y me doy cuenta que soy una hedonista irremediable, que podría pasar meses encerrada sólo haciendo el amor o teniendo sexo, sin remordimiento alguno. Levantarme… placer, desayunar, placer, almuerzo, placer y más placer todo placer. Soy demasiado cristiana para intoxicarme en semejante empresa. Las bacanales tienen cierta ética implícita si no todo este mundo de transnacionales se vendría abajo. Pocas veces me acuerdo de H. Marcuse y su sociedad erotizada. La utopía y ninguna parte. Es bonito alucinar. También es fascinante creer que mi tesis es real.

Lo estuve explorando a usted. Desde la desnudez de sus dimensiones más lejanas. Hoy por ejemplo estuve a su lado en el laboratorio. Inventando lucesitas, moviendo cosas extrañas… y me sentí en el limbo de viscitudes extratemporales. En la transcostrucción de intuiciones violentas. En el desgarro de Dios. Después no pido permiso.

Sigo… en la dilatación de un Geist irresuelto. En una burbuja oceánica que difumina todo lo falso que se refugia en mi espalda. Quiero un siglo XIX, quiero una Edad Media, lo quiero todo. No hay San Agustin, no lo hay….

La escritura me anestesia. Es una droga suave que logra la saciedad repentina de mis entrañas. Me gusta ver correr la cera de las velas….formando arquitecturas hipersensoriales. No quiero que me corten un brazo sin anestesia. Quiero morir rápidamente. Con la enciclopedia karmica borrada. Mi sangre blanca está teñida de conceptos incestuosos.

Exploto y escribo. Me apodero de lo blanco. Pienso en dedicarme a la meditación de tiempo completo. Lo olvido. Pienso en dedicarme a la escritura de tiempo completo. Lo olvido. Todo lo olvido. Lo único de lo que estoy segura es de no querer pertenecer a una trasnacional. No quiero una casita urbi de ultimo ni de primer nivel…no quiero endeudarme de por vida con las dictaduras. Lo ves: a veces puedo ser muy roja. Más roja de lo que me conoces. Me pongo tu pin del Che.

Ya no exploto, ya no escribo, y la hoja se queda en blanco. Olvide asistir a una conferencia de Edith Stein… No sé nada de ella. Sólo sé que es una monja filosofa cristiana, discipula de Husserl… pero no me la imagino. Iré a la wikipedia. La wikipedia es super divertida…no sé como pueden dudar de ella.

Estoy en blanco. He blasfemado demasiado. El cansancio de las letras me obliga a callarme. El incienso ha logrado bajar mis niveles de neurosis. Creo estar en el post-nihilismo. En esas ideas que he plagiado últimamente para no sentir el desconsuelo de Pirron. Recuerdo… en un texto anterior, confesé ser victima de un falso escepticismo. Que amo los libros… que me extasían… los extraño… podría seguir estudiando licenciatura tras licenciatura, doctorado tras doctorado…. Y eso me asusta.

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