Tuesday, August 16, 2011


[finalicidio]              
                                                        
 Una cita textual.
Anónimo.

I

No puede pensar un final para el texto. La textualidad se amamanta hasta el infinito. No existen puntos finales. Tampoco signos que denoten el fin de una historia. Por eso es preciso. Dejar al lector en libertad absoluta. Sin guía alguna. Tal vez dudar y cultivar la capacidad de sensibilizar. La intención no  autor. Si es que existe tal cosa.

No es necesario contar historias. La escritura nace precisamente cuando se libera de la castración memorística. Toda escritura es poética por el simple hecho de divagar sin rigor alguno. Acaso: ¿No buscamos la salida en el siglo XX?

II      

La intención de este texto es llevarte a ningún final. Es provocar cierta ausencia de esas discursivas que no poseen claridad alguna. Emular cierto funcionamiento mental. Transgredir el costumbrismo de los libros en su intento por mostrar el cierre de algún parámetro sensorial.



Las letras respiran. Los dedos se ejercitan bastante bien en felicidad absoluta. Forzar la mente para tratar de explicar cómo finaliza algo. Es dejar de sentir, esta tranquilidad que, se inmiscuye tibiamente por la musculatura de mi cuerpo. Así, es mejor respirar y no pensar. Insisto: no pensar.


La única conclusión es morir dice Pessoa. Este texto no muere porque no tuvo principio. Escribir metafísicamente presupone llevar de la mano al lector. Ser algo fundamental y edificante. Eso que tanto le molestaba a Hegel. Por eso. Sólo te diré que es una noche muy cálida. Hay poca luz  y no forzar la escritura me invade en este tiempo. Me da una paz muy lúdica y honesta. Y claro. Me abstengo de llevar mis neuronas a la búsqueda de algún cierre para el discurso. Como no señale. Me saca de la naturalidad con la que respiran los signos por mi cerebro.

____________.


 Estoy pensando la sinceridad. Y siento mucha paz y es suficiente. ¿No le parece?

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