Monday, December 09, 2013

post.invierno.kantiano

No es necesario difuminar lo sublime cuando lo Uno se desboca en todo uno dos aquí. La tentación deviene en quimeras renacentistas sobre tiempos preñados de bosques de niños y aforismos afirmativos. Todo es cuestión de volar arriba uno del otro con el ala junta. Con la mirada inamovible en esa certeza que se despliega en ese andar juntos por el mundo. En ese Ser y estar así sin más.

La luz siempre acaricia los renglones.
La luz es siempre un buen lugar para morir.
La luz, esa, que alcanzamos al mirar los agujeros en el mar. Carretera. Árboles escandinavos protegiendo la grandeza de esos agujeros de tierra que devienen inconclusos como silogismos  cubriendo nuestras pieles al revés. El espejario destierra las cicatrices de eso que no debe estar aquí y en ninguna parte.

Ninguna parte todo es nada hoy.
Todos  los lunes son un buen día para escribir sobre su boca.
(Eso lo dijo el cielo)
luegodespuèseltiempo
Lo reescribo yo (también usted)
Tal vez, medito en algún lugar incierto llamado
invierno en pleno siglo XXI.
Y usted dormirá, y yo lo cuidaré.



(…)

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