Wednesday, February 14, 2007

Extraño escribirle cartas. La sensibilidad aunque fuera ficticia mantenía mi espíritu en cierta línea de vitalidad y expansión voluptuosa. No sé que tan cursis serían todas esas cartas de las que nunca recibía respuesta, pero intuía silenciosamente que le causaban cierto placer y bienestar. Nunca las rechazó y nunca nos rechazamos. El día que decidí no escribirlas fue porque el acontecimiento empezaba a volverse una costumbre y empezaba a perder su espontaneidad. No sé porque tengo la sospecha de que usted aún las conserva. Siento nostalgia por no tener ese sentimiento que me arrojaba en canciones amarillas y esas frutas raras que acostumbra mencionar. Usted quizá mandaba las cartas hacia otro remitente y tampoco le contestaban. No importa, el sentimiento mutuo circulaba por los horizontes más desconocidos y seguramente su destinataria sentía el mismo regodeo de recibirlas y no contestarlas. Hoy ni siquiera me atrevo a mandársela a su correo electrónico. Deseo recuperar esa frecuencia más no estoy segura si debo seguir perpetuando el mismo personaje. De cualquier manera le agradezco todos esos instantes de realidad pura en el que el anonimato tendió a vencernos en una honestidad absoluta. Al fin pude despertar toda greñuda con mi pijama fea y sentir que la mascarada no tenia sentido… Escribo esto porque mi corazón ha estado en letargo y necesita un poco de resurrección. Hasta pronto.

1 comment:

[eL tRakEr] said...

yo tambien he sentido esa falta de escribirle a alguien, la monotonía de hacerlo y otras tantas coas más, somos parecidos, creo por eso somos amigos, cuidate un abrazo

Blog Archive