Wednesday, December 12, 2012


[escrituricidio]


La escritura blanca la posibilidad
de realizarla en una duración. (Barthes)

1.

El texto podría iniciar así: hay un personaje en un punto x y siente alguna sensación x. El punto crucial se desarrolla cuando denota cierta acción que le provoca ciertos sentimientos. Se fabrican las imágenes. Luego es necesario hilarlas. Crear vínculos para otorgar coherencia al acontecimiento. Diseñar otros personajes. Hacerlos hablar, conversar, intercambiar ideas. Todo desde nuestra percepción cartesiana del universo.

Luego, entra otro personaje e intercambia ciertas ideas con otro personaje. Simulan comunicarse. El texto tiene un clímax. Y es necesario otorgarle alguna graficación psicoanalítica que conecte este tiempo con el tiempo de la infancia. Eso será el punto central: beben cerveza. 

2.

La escritura está acostumbrada a observaciones psicológicas. La escritura está acostumbrada a cavilaciones culturales. La escritura piensa que no existe ninguna difamación esotérica en esta frontera: beben cerveza.


3.

Las palabras anteriores provocan un giro textual. Luego, surge un enunciado alegre. Todo se convierte en una gran esfera dionisiaca. El texto está cantando vitrificado en sonidos. Ha emulado a otra frecuencia. Es un texto contento. Entonces, ¿Para qué pensar? Estamos bailando.

4.

Las letras están en un baile perpetuo de taoísmo instantáneo. Cerrar los cuentos con un final simula límites pasajeros. Las historias nuncaaaaa… Terminaaaaaaan. Abundan puertas vaginales por donde oscilan todos los discursos. Una y otra vez. O para ser algo claros: el eterno retorno de lo mismo. Podríamos teclear una conclusión. Inclusive morir. Exacto: la muerte es el único recurso para finalizar un cuento. Todos los personajes mueren. El autor fue capaz de seguirlos hasta el aniquilamiento absoluto de su vida.


Bien, están muertos. Nada más. 







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