Tuesday, April 09, 2013

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1. Sabemos, además, qué aporías esperan a toda teoría de la ostensión (Wittgenstein), y se puede afirmar de modo más general que, si el referente diera acceso directo al sentido, no tendríamos ni signo ni lenguaje. (Frege, Merleau-Ponty).

2. Díficilmente se puede apelar al significado mismo, so pena de caer en un platonismo de caritcatura o en un determinismo fisiológico que negaría toda originalidad al lenguaje y volvería a encontrarse bajo la autoridad wittgesteiniana (el argumento denominado del lenguaje privado).

3. Se recordará que según Sausurre, significado y significante son indisociables, recto y verso de una misma hoja: parecería deducirse que sólo del significante se puede extraer el signo de su identidad. El significante es, con toda claridad, la cara material del signo: así se evita un materialismo vulgar sin evitar el materialismo a secas.


No obstante, ella no quiere una doctrina de la materialidad del significante. Ella desea la idealidad del significante. Espiritu sobre materia. O, la anulación de esa fantasía denominada materia. Juguemos, pues, en ese parque de  aporías irreductibles, en ese bosque de tortugas tuertas. O mejor aún: al hablar y enmudecer de los poetas. Pues, los enunciados escandalosos y carentes de sentidos (son, en el mejor de los casos) una semilla incestuosa que pretende abordar la gruta de la imaginación. Es, entonces, cuando el peligro acaece en ese privilegio llamado memoria. En ese privilegio llamado: cero nombrar. "No se puede evitar, por tanto, la complicidad con la metafísica" Tampoco, podemos evitarnos. Todas esas paradojas de la histeria y el recuerdo son la fascinacion de la comedia. Luego, después: sonríe y permanece en silencio.

Y, una vez, aniquilado todo pensamiento anterior, quizá podremos deletrear: El Pentagrama Fronterizo.

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